Mars México está detrás de marcas que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas: M&M’S®, SNICKERS®, PEDIGREE®, WHISKAS®, ROYAL CANIN® y, tras la integración de Kellanova, también nombres como Pringles® o Zucaritas®.
Pero Mars no se explica solamente a través de sus productos. Detrás de ellos existe una cultura organizacional construida alrededor de principios, marcas con personalidades muy definidas y una forma de hacer marketing que cada vez busca convertir la publicidad en una experiencia.
Mars México: una cultura basada en principios
Mars es una empresa familiar privada y uno de los elementos centrales de su cultura son sus Cinco Principios: Calidad, Responsabilidad, Reciprocidad, Eficiencia y Libertad.
Estos principios funcionan como una guía para la forma en la que la compañía plantea sus relaciones con consumidores, colaboradores, proveedores y comunidades. Incluso existe una diferencia en la manera en que Mars se refiere a quienes trabajan dentro de la compañía: los llama Asociados.
La idea detrás de este concepto está vinculada con responsabilidad individual, colaboración y participación dentro del negocio. Esta cultura ayuda a entender por qué Mars suele construir sus marcas más allá del producto. No solamente importa lo que se vende, sino también la experiencia, personalidad y propósito que rodean a cada una.
De M&M’S y WHISKAS a Pringles
Uno de los mayores activos de Mars México es la variedad de su portafolio.
Dentro del negocio de snacks aparecen marcas como: M&M’S®, SNICKERS®, TWIX® y SKITTLES®.
En Petcare se encuentran: PEDIGREE®, WHISKAS®, ROYAL CANIN®, CESAR® y SHEBA®.
A este universo se sumó Kellanova. Mars completó la adquisición de Kellanova en 2025, incorporando marcas como Pringles®, Cheez-It®, Pop-Tarts® y Rice Krispies Treats®, entre otras.
La operación fortaleció especialmente el negocio de snacks y reunió bajo una misma compañía algunas de las marcas más reconocibles del mercado. Pero una marca reconocida también tiene el reto de seguir sorprendiendo.
Ahí es donde la publicidad comienza a jugar un papel importante.
Mars México lleva sus marcas más allá del anaquel
Una de las cosas más interesantes de las campañas de Mars es la capacidad de llevar la personalidad de sus productos al espacio físico.
En algunas campañas, el espacio completo se convierte en parte de la comunicación. Esto ha ocurrido, por ejemplo, con intervenciones realizadas junto con OXXO para marcas como WHISKAS®, M&M’S® y SNICKERS®.
La tienda deja de funcionar solamente como punto de venta y se transforma en una experiencia de marca.
M&M’S x Marvel: una tienda convertida en campaña
M&M’S® llevó esta idea un paso más allá con su colaboración con Marvel.
Como parte de la campaña, una tienda OXXO fue transformada con elementos visuales y experiencias relacionadas con los personajes de M&M’S® y el universo de Marvel.
El resultado fue una estrategia que combinó producto, punto de venta, activación y entretenimiento.
En lugar de decir simplemente: “Tenemos una nueva edición de M&M’S.” la marca construyó un espacio donde el consumidor podía entrar, interactuar y generar contenido.
Ese tipo de ejecución demuestra cómo la publicidad física puede convertirse también en contenido para redes sociales.
WHISKAS y el famoso “Michi OXXO”

WHISKAS® también aprovechó un punto de venta para crear una intervención difícil de ignorar.
Una sucursal fue transformada utilizando el característico color morado de la marca, imágenes de gatos y elementos luminosos. En redes sociales, los usuarios terminaron bautizando el lugar como el “Michi OXXO”. Y ahí ocurrió algo muy valioso para cualquier campaña. La gente comenzó a fotografiarlo, los videos circularon, los medios retomaron la historia.
El consumidor dejó de ser únicamente receptor del anuncio y se convirtió también en quien ayudaba a distribuirlo.
Cuando la publicidad exterior llega a redes sociales
Las campañas de M&M’S® y WHISKAS® muestran una evolución interesante de la publicidad exterior.
Una ejecución física ya no tiene que vivir solamente en el lugar donde fue instalada. Si es suficientemente llamativa, puede pasar de la calle a TikTok, Instagram, medios digitales y contenido generado por usuarios.
Esto cambia una de las preguntas tradicionales del OOH.
Ya no basta con pensar: ¿cuántas personas verán este espacio?
También vale la pena preguntarse: ¿alguien tendría ganas de fotografiarlo y compartirlo?
Cuando eso sucede, una ubicación física puede multiplicar su alcance.
Para conocer más sobre como integrar una campaña exterior con redes sociales te invitamos a visitar: Publicidad exterior y redes sociales: cómo crear una campaña 360° para aumentar tu visibilidad
PEDIGREE Adóptame: marcas con propósito
Mars también utiliza sus marcas para desarrollar iniciativas que van más allá de la promoción de productos.
Uno de los ejemplos más conocidos es PEDIGREE® Adóptame, un programa orientado a promover la adopción responsable y apoyar a asociaciones y refugios. La iniciativa ha trabajado con adopciones, esterilizaciones, donación de alimento y acciones relacionadas con bienestar animal.
Esto forma parte de una visión más amplia de Mars Petcare, enfocada en mejorar la vida de perros y gatos y fortalecer la relación entre las mascotas y las personas. De esta manera, la comunicación de marcas como PEDIGREE® no se limita únicamente al alimento.
También puede relacionarse con una causa directamente vinculada con su categoría.
Mars México: cultura, marcas y publicidad que conectan
Lo interesante de Mars México no está únicamente en la cantidad de marcas que reúne. Está en la forma en la que cada una conserva una personalidad propia.
M&M’S® puede entrar en el mundo del entretenimiento, WHISKAS® puede transformar una tienda completa alrededor de los gatos, o PEDIGREE® puede convertir su propósito en un programa de adopción.
Y ahora marcas como Pringles® se suman a un portafolio con todavía más posibilidades creativas.
Para quienes trabajan en marketing y publicidad exterior, las campañas de Mars dejan una idea especialmente útil: una marca no tiene que limitarse a aparecer en un espacio. Puede hacer que el espacio se convierta en parte de la marca.
Y cuando la ejecución consigue que alguien se detenga, tome una fotografía y decida compartirla, la publicidad deja de ser simplemente un anuncio, para convertirse en conversación.






